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El loco

Publicado por Alejandra Escalas |

“Miente miente que algo quedará“, de J. Goebbels. no es una cita que suene agradable pero así parece que la sociedad pretendió forjar la vida de este personaje. Un personaje tan simpático que no pocas veces lo tildaron de payaso ridículo. Alguien que soportó tantas burlas como insultos y hasta convirtió la mentira sobre él en verdad para silenciar a la sociedad con la razón. Por ese motivo muchos le han puesto el apodo de “loco”. El “loco” de ahora en más, será nuestro personaje.

Al loco le decían que pensaba mucho, que dejara de pensar. Pero él no podía, seguía maquinando. No maquinaba conspiraciones en contra de él, pensaba en cosas más productivas. Pensaba en estudiar una carrera que le depare un futuro promisorio, en sentirse cada día mejor dentro y fuera de su familia, profundizar las amistades que tenía y mejorar cada día más su relación con la sociedad. Y aunque pocos lo entendían, él hacía caso omiso.

Hasta que un hecho marcó al loco para siempre. Un episodio que no recuerda con alegría pero que sí le dejó una lección: comprendió que no sólo de los triunfos se aprende y que con cierta gente no debía meterse porque él era humilde de corazón, no era un canalla. Había mostrado una cara que no tenía frente a la gente equivocada. Nunca más iba a volver a cometer el mismo error.

Nunca nadie supo si él había contestado alguna vieja provocación o qué lo había motivado a llegar a esa situación. La cuestión es que se había rendido ante la adversidad y muchos esperaban su final. Final que hasta hoy, por suerte para él y por desgracia para algunos, todavía no ha llegado.

Supo oír a necios que le decían que sus decisiones no eran propias de hombre. Pero él estaba más allá de cualquier cobarde que no le hable en persona con hombría y con respeto. Él sabía que cualquier persona se equivoca y siempre hay tiempo para reivindicarse, hasta de los peores errores.

Más allá de eso el loco nunca pensó en vengarse de aquellos que hicieron fuego del árbol caído. Sólo los ignoró. El loco es el que sigue siendo amable y cordial. Eso, muchos lo saben. Sólo que a veces lo tratan de tonto y de tonto poco tiene.

Aunque no se note, él es conciente de que sus armas preferidas son la mente y el corazón. No quiere status social ni poder político, sólo quiere vivir agradecido de la gente que lo comprende con la mente y lo quiere con el corazón. Y eso, él lo retribuye con signos de respeto mutuo.

El loco tampoco utiliza la fuerza bruta para imponer su voluntad ni se aprovecha de las debilidades ajenas. Aprende y enseña lo que supone que es mejor para él y para las personas de su afecto. Está en los demás dialogar y aprender junto a él.

Pero sobre sus enemigos el loco no habla porque no los conoce, no quiere conocerlos ni los va a conocer. Sabe que sus enemigos lo conocen a él pero eso, poco le importa. Sólo quiere aprender de sus amigos, sólo de sus verdaderos amigos.

Justamente, de traiciones y falsos amigos sabe lo que tiene que saber: los usa tanto como ellos lo usan a él. Pero la diferencia la tiene él, en que sólo él conoce verdaderamente los valores de la amistad. Él sabe hasta dónde llegan los verdaderos amigos y hasta donde llegan aquellos que aparentan ser cordiales.

Todavía hoy muchos creen que al loco le pueden manejar la vida, sus amistades, su manera de pensar, y peor aún, su manera de sentir. Y muchos creen que el loco sigue siendo un tonto y que como es vengativo no va a pasar nada. Se equivocan porque él cree en la justicia de los actos más insignificantes, aquellos actos que todos cometen y que nadie cree que pueden trascender.

La memoria del loco no falla aunque muchos pretendan que así sea. Se defiende con la verdad y escapa de la mentira porque, según él, la mentira no ayuda a la memoria. Para él la mentira tiene patas cortas y en estos tiempos, más que nunca, la mentira no llega a ninguna parte.

Parece raro que este personaje trascienda los límites del relato novelístico pero cuenta la leyenda que el loco todavía vive entre nosotros, camina entre la gente, te mira cuando vos lo miras y sonríe si cuando vos le sonreís. Quizás haya encontrado la paz, ¿quién sabe? Quizás pueda estar estudiando en la UNL


Firma: "El Loco"

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